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Luego de la denuncia realizada por los expendedores del Mercado de Santa Fe en la Alcaldía de Cumaná, para pedir atención a las condiciones de insalubridad e higiene en el principal centro de comercio de la parroquia Raúl Leoni; fue posible conocer la realidad que atraviesa la comunidad día a día, producto del abandono. De entrada el lugar luce deprimente, falta iluminación, mejor distribución porque ya los locales se quedaron pequeños para la dinámica poblacional. El recorrido continuó, pero las deficiencias en la estructura son evidentes, las rejas acabadas por el óxido atentan contra la seguridad tanto de los expendedores, como de la misma comunidad. Al fondo, en el área de venta de comida preparada, las paredes penden de cabuyas y mecates improvisados por los mismos afectados. El paredón se puede caer en cualquier momento, porque la naturaleza está pidiendo su espacio y el agua del mar progresivamente ha zocabado el concreto. Un costado del exterior se ve despejado, puesto que motivados por la voluntad de quienes hacen vida en el mercado, los pescadores ambulantes fueron mudados a un módulo recién acondicionado. Ellos, sin duda son los que mejor organizados que están. Pero tal como lo informó Ángel Sosa, el coordinador general de la cooperativa Brisas del Mar Santa Fe, quedan todavía dos galpones que en la administración municipal pasada, formaban parte de un proyecto que hasta ahora, no ha dado frutos y los espacios fueron tomados por pescadores de otras localidades sucrenses para hospedarse en temporada. “Nosotros queremos rescatarlos para poner un cuarto frío y abaratar los costos del pescado, de esa manera pensamos trabajar conjuntamente con la asociación de pescadores”. Es así como la buena voluntad de la población ha motivado el rescate de las instalaciones así como su mantenimiento, porque los mismos expendedores cubren los gastos de vigilancia y limpieza. También recuperaron los baños y acondicionaron un espacio para almacenar la basura, pero todavía falta mucho por hacer. El mercado que funciona desde hace más de 20 años, tal como fue señalado es el principal centro de abastecimiento comercial para la población, pero no rinde las condiciones de higiene y salubridad necesarias. Mayela Cedeño contó que los comensales son rodeados por los canes que día a día buscan alimento, pero además son afectados por plagas y roedores, de manera que esperan la actuación de instituciones como sanidad.
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